Quinta-feira, 9 de Dezembro de 2010

Elogio da leitura e da ficção

Mário Vargas Llosa, em Estocolmo, perante a Academia Sueca, aquando do recebimento do Premio Nobel da Literatura 2010 leu um longo, quanto interessante texto, ziguezagueando sobre a sua vida, dos povos, dos países, das literaturas, dos escritores, sobre a leitura que antecede o "métier" da escrita.

Jorge Luís Borges, trásmontano, moncorvense de bisavô, assumia-se mais como leitor do que escritor.

Notabilíssimo texto, que vale a pena ler, reler e, porventura, tirar ilações.

Pode fazê-lo aqui.

Vargas Llosa faz, entre outros, o elogio de Paris.

Porque aí vivi, amei e sofri, francófilo me confesso, recopiei para aqui postar essa parte:

«De niño soñaba con llegar algún día a París porque, deslumbrado con la literatura francesa, creía que vivir allí y respirar el aire que respiraron Balzac, Stendhal, Baudelaire, Proust, me ayudaría a convertirme en un verdadero escritor, que si no salía del Perú sólo sería un seudo escritor de días domingos y feriados. Y la verdad es que debo a Francia, a la cultura francesa, enseñanzas inolvidables, como que la literatura es tanto una vocación como una disciplina, un trabajo y una terquedad. Viví allí cuando Sartre y Camus estaban vivos y escribiendo, en los años de Ionesco, Beckett, Bataille y Cioran, del descubrimiento del teatro de Brecht y el cine de Ingmar Bergman, el TNP de Jean Vilar y el Odéon de Jean Louis Barrault, de la Nouvelle Vague y le Nouveau Roman y los discursos, bellísimas piezas literarias, de André Malraux, y, tal vez, el espectáculo más teatral de la Europa de aquel tiempo, las conferencias de prensa y los truenos olímpicos del general De Gaulle. Pero, acaso, lo que más le agradezco a Francia sea el descubrimiento de América Latina. Allí aprendí que el Perú era parte de una vasta comunidad a la que hermanaban la historia, la geografía, la problemática social y política, una cierta manera de ser y la sabrosa lengua en que hablaba y escribía. Y que en esos mismos años producía una literatura novedosa y pujante. Allí leí a Borges, a Octavio Paz, Cortázar, García Márquez, Fuentes, Cabrera Infante, Rulfo, Onetti, Carpentier, Edwards, Donoso y muchos otros, cuyos escritos estaban revolucionando la narrativa en lengua española y gracias a los cuales Europa y buena parte del mundo descubrían que América Latina no era sólo el continente de los golpes de Estado, los caudillos de opereta, los guerrilleros barbudos y las maracas del mambo y el chachachá, sino también ideas, formas artísticas y fantasías literarias que trascendían lo pintoresco y hablaban un lenguaje universal.»


publicado por weber às 11:42
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